Logoteoría
Una escuela psicológica con una antropología tridimensional: define al ser humano como un ser bio-psico-espiritual, autotrascendente por naturaleza.
Conceptos claves
La Logoterapia es la tercera escuela vienesa de psicoterapia, tras el psicoanálisis de Freud y la psicología individual de Adler. Su creador, Viktor Emil Frankl (Viena, 1905–1997), la definió a partir de una palabra griega: logos — sentido, significado, propósito.
El sentido como fuerza primaria
La Logoterapia centra su atención en el significado de la existencia humana y en la búsqueda de dicho sentido por parte del hombre. Es, por eso, una de las teorías que devienen del existencialismo: una psicoterapia orientada hacia el sentido.
Puede entenderse como un sistema conformado por tres pilares: una Logoteoría, una Logoterapia y una Logoactitud.
“La primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida. Por eso hablo de voluntad de sentido, en contraste con el principio del placer del psicoanálisis y con la voluntad de poder de la psicología de Adler.”
El sistema
Una escuela psicológica con una antropología tridimensional: define al ser humano como un ser bio-psico-espiritual, autotrascendente por naturaleza.
La aplicación práctica de la antropología existencial: una escuela de psicoterapia con técnicas propias de diagnóstico e intervención, sustentada en la experiencia y la investigación.
Una verdadera filosofía de vida y una cosmovisión sólida en valores: llevar la Logoterapia a la cotidianidad. Una actitud de vida dispuesta a la búsqueda y al descubrimiento del sentido de la propia vida. Una invitación a rehumanizar la vida y vivirla significativamente.
Los fundamentos
01
Antropología
Todo hombre es capaz de tomar sus propias decisiones: es libre de escoger su propio destino y no convertirse en una marioneta a merced del destino o del inconsciente colectivo. Frente al pandeterminismo.
02
Psicoterapia
La primera fuerza motivante del hombre es la lucha por encontrarle un sentido a su propia vida. En contraste con el principio del placer de Freud y la voluntad de poder de Adler. Frente al psicologismo.
03
Filosofía
El sentido es un factor incondicional que no se pierde bajo ninguna circunstancia, aunque puede escaparse de la comprensión humana. Una percepción positiva del mundo. Frente al reduccionismo.
“La búsqueda del sentido de la vida constituye una fuerza primaria. Este sentido es único y específico: es uno mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo.”
Los caminos hacia el sentido
Para Frankl, la vida adquiere sentido mediante la realización de valores: posibilidades de sentido universales y objetivas, que están aunque nosotros no aspiremos a ellas.
Acción
Tienen que ver con lo que uno hace: crear, trabajar, dar algo al mundo. Se realizan en la acción.
Experiencia
Experimentar o sentir algo por algo o alguien: el amor, la belleza, la naturaleza, el arte. Se realizan en el encuentro con el mundo.
Actitud
La toma de posición ante los condicionantes que no podemos cambiar. Cuando lo físico o lo psíquico no permiten realizar valores creativos o vivenciales, siempre queda la libertad de elegir una actitud, por ejemplo ante el sufrimiento.
“Sea lo que sea lo que le hayan quitado, hasta el último suspiro nadie le puede quitar la libertad de enfrentarse de una u otra manera a su destino. Y siempre hay una u otra manera.”
La antropología frankliana
La persona es una unidad antropológica pese a sus diferencias dimensionales: solo se entiende como ser bio-psico-espiritual. La dimensión espiritual —la genuina dimensión de la existencia humana— no es susceptible de enfermedad. Frankl la llama noética, del griego nous: la capacidad valorativa de elegir un valor y vivir con el compromiso de la elección hecha.
La vida no es cuestionada por nosotros: es la vida la que nos hace preguntas, y respondemos con nuestras acciones.
Estar orientado hacia alguien o hacia algo: un ser que busca más allá de sí mismo.
Tomar distancia de sí mismo y de la situación para leerla en su contexto y tomar posición frente a los propios condicionamientos.
Frente a todo determinante existe un margen de libertad para responder: la capacidad de oposición del espíritu. Para Frankl, el hombre es libre para ser responsable — y responsabilidad es, literalmente, la habilidad para dar respuesta.
En la práctica terapéutica
Basado en Pareja Herrera, V. Frankl: Comunicación y Resistencia, 2006.
La historia de Viktor Frankl — de Viena a Auschwitz, y de vuelta — es la mejor puerta de entrada a estos conceptos.